Relatores

  • Christine Sinclair, la máxima goleadora de la historia a nivel selecciones


    11 de septiembre de 2021

    Compartir esta nota en

    por Delfina Corti

    Mientras Cristiano Ronaldo tiene el récord en el fútbol masculino con 111 goles anotados para Portugal, Christine Sinclair marcó 187 veces con la Selección de Canadá. Cada vez que le dicen que es la mejor jugadora del mundo, se cubre la cara con las manos y se frota los ojos.

     

    A los 16 años, Christine Sinclair ya era la principal arma ofensiva de Canadá. Un año antes, el entonces entrenador de la Selección canadiense, Even Pellerud, le había dicho a los dirigentes de la Asociación de Fútbol que quería a la delantera para la Mayor. 

    Es demasiado joven –le contestaron.

    Todavía la quiero –respondió. 

    En la Copa de Algarve 2000, Sinclair hizo su debut. "¿Pertenezco a este deporte con estas jugadoras?", se preguntó tras perder 4 a 0 en su primer partido oficial frente a China. En el segundo encuentro del torneo, la delantera marcó su primer gol frente a la noruega Bente Nordby, considerada en aquel momento como una de las mejores arqueras del mundo. Después de una gambeta, Sinclair quedó mano a mano frente al arco y la clavó en una de las esquinas. “Un objetivo típico de Sinclair”, dijo años más tarde Pellerud al recordar los comienzos de la jugadora. 

    Dos años después de su debut, a sus 18 años, escuchó por primera vez que alguien la definía como la mejor jugadora del mundo. “Previo a un partido frente a Portugal, Pellerud dijo algo así como 'Bueno, tenemos a la mejor jugadora del mundo en nuestro equipo'”, recordó hace algunos años Sinclair. Veinte años después aún no se acostumbra a aquellas palabras: se cubre la cara con las manos y se frota los ojos cada vez que las escucha. 

    En 2012, tras ganar su primera medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, Sinclair se juntó con Pellerud para dar juntos una entrevista. Cuando le preguntaron si se consideraba la mejor jugadora del mundo, respondió que para ser genial, primero, debía hacer algo genial. "Y creo que recién he comenzado", sentenció.

    En aquel momento, Pellerud miró la cámara y dijo: “A sus 16 años, la táctica de la Selección canadiense se basó en gran medida en llevarle el balón a Christine Sinclair”. Ella –fuera de lo habitual– sonrió, miró a cámara y agregó: "Él nunca me dijo eso". Con Pollerud como entrenador, marcó 95 goles durante 8 temporadas. 

    Hoy, con 38 años, la delantera es la máxima goleadora de la historia a nivel selecciones. En 303 partidos disputados con Canadá, marcó en total 187 goles. Además, participó en 5 Mundiales, ganó dos medallas de bronce (Londres 2012 y Río 2016) y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

     

    En el torneo Preolímpico de la Concacaf en 2020, Sinclair marcó dos goles ante San Cristóbal y Nieves, y superó el récord que hasta ese entonces tenía la jugadora estadounidense Abby Wambach. 

    Tras el partido, la delantera canadiense se desplomó en su cama del hotel de Edimburgo y, con el perfil bajo que la caracteriza, tuiteó: “Lo crean o no, sentí un gran alivio”.

    Este año, tras conseguir el objetivo de la medalla dorada, le preguntaron si colgaría los botines en la Selección. “Me prometí a mí misma antes de este torneo que, pase lo que pase aquí, no tomaría una decisión por alegría o por dolor. Y me mantendré fiel a eso. Entonces, sí, ¿quién sabe? Hay una Copa del Mundo ahí fuera, así que veremos ... "

     

     

    A Sinclair no le interesaba el fútbol cuando era una niña. Comenzó a jugar porque su madre Sandra era su entrenadora y porque en su familia el fútbol era parte de la genética: tanto su padre Bill, como sus tíos Brian y Bruce fueron jugadores y campeones en Canadá.

    Sí, desde pequeña, el deporte le atraía notablemente y llegó a practicar durante la primaria béisbol, básquet, lacrosse, voley y golf...además de fútbol. “Sinclair es muy inteligente. Realmente, lo digo en serio. Ella tiene un cerebro que definitivamente está diseñado para ser una atleta. Es muy rápida para pensar", dijo en 2012 Alex Hodgins, el entonces gerente de rendimiento mental de la Selección canadiense. 

    Hodgins utilizaba un dispositivo para medir y entrenar la concentración de las jugadoras. Cuando intentaba distraer a Sinclair, ella volvía a la tarea en cuestión "como un interruptor de luz", confesó tiempo después. En otras palabras, la delantera nació para hacer lo que está haciendo.

    Cuando era pequeña, cada vez que se juntaba a jugar con sus vecinos y su hermano Mike, Sinclair era la más joven y la única mujer. Años después, recordó aquellos inicios como “una lucha constante por querer demostrar que pertenecía a ellos”. 

    La primera vez que usó la camiseta 12 –número que le pertenece– fue en un equipo de béisbol masculino y como forma de homenaje a su ídolo Roberto Alomar, ex jugador de béisbol y considerado como uno de los mejores segunda base de la historia.

    A los 11 años, finalmente, cambió el béisbol por el fútbol. La llamaron para formar parte del equipo de la provincia Columbia Británica y allí, por primera vez, le remarcaron lo buena que era jugando con los pies. “Si sigues adelante, llegarás a la selección a una edad muy temprana”, le dijo su entrenador. 

    A pesar de su récord y de ser definida como la mejor jugadora del mundo en varias oportunidades, a Sinclair no le gusta hablar de sí misma ni de su vida privada. “Se habla casi tanto de la privacidad de Sinclair como de su juego”, la definió la periodista Kristina Rutherford. 

    “Quiere mantener su privacidad, porque esa es su personalidad y ese es su derecho. Pero al mismo tiempo, creo que sabe que compartir su historia puede ser una inspiración", dijo su ex entrenador John Herdman. 

    Durante 20 años, Sinclair fue la jugadora alrededor de la cual se construyó la Selección de Canadá. Y fue la encargada –de tiro libre, de penal, de cabeza, desde afuera y dentro del área– de marcar los goles de su equipo. En los últimos Juegos Olímpicos, la delantera se retrasó unos metros y comenzó a crear juego.  Desde esa posición, marcó un gol en Tokio y se colgó, finalmente, la medalla de oro. Cuando le preguntaron si suele pedir la pelota bajo presión, la delantera respondió sin tapujos: “Absolutamente. Soy competitiva. Quiero ganar. Quiero lo mejor para este equipo y para cualquier equipo en el que juegue, ya sea la selección nacional, el club o el cuatro contra cuatro en los entrenamientos”.

    Compartir esta nota en