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  • El hombre que llevó en andas a D10S


    29 de junio de 2021

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    por Redacción Relatores

    Una narración fanática y fantástica. El santafesino Roberto Cejas tenía 29 años cuando entró al césped del Azteca y alzar al mejor de todos los tiempos.

    Diego contó alguna vez que la imagen que ilustra esta nota era la que más le gustaba de todas las que le hicieron cuando se consagró como campeón del mundo y a la vez leyenda del fútbol de todos los tiempos.

    Nunca nadie hizo tanto por la celeste y blanca como Maradona. Se sabía, se sentía que algo histórico estaba pasando. Así fue que el santafesino Roberto Cejas, que tenía 29 años, decidió emprender viaje al norte.

    Antes de la semifinal con Bélgica le dijo a sus amigos que si Argentina ganaba se iba a México a ver la final. Y así lo hizo. Cejas llegó un día antes del partido decisivo ante Alemania. Pagó su pasaje en cuotas, y llegó a México. Tenía una entrada prometida, pero cuando la fue a buscar, la persona que se la iba a vender, ya la había vendido.

    Ya en las inmediaciones del estadio Azteca donde iba a disputarse la final, las entradas estaban agotadas. Buscando y buscando supo que una señora revendía tickets a 80 dólares. La buscó, la encontró, pero la mujer ya no tenía accesos para vender. 

    Así fue que -en su grupo de siete amigos- cinco tenían entradas, pero Roberto no. Decidieron entonces usar la plata de las entradas para tentar al personal de seguridad, y así -guiño, guiño- poder acceder sin tickets a la final. Tuvieron suerte, pudieron meterse todos.

    Una vez dentro, los siete amigos se ubicaron detrás del arco donde Argentina atacó el primer tiempo. A 10 minutos del final del partido, en un partido electrizante, Burruchaga metía su corrida memorable y mítica, convertía el 3 a 2 final y llegó el descontrol albiceleste.

    Tras el pitazo final de Romualdo Arppi Filho, Cejas saltó el foso que separaba el césped de las tribunas, gambeteó -como Diego- a policías y personal de seguridad, y se zambulló en los abrazos eternos. En medio de una corrida por la mitad de la cancha, y desde allí yendo para unos de los arcos, la selección arrancaba con la vuelta olímpica, Roberto se topó con Diego y el diez lo miró como diciéndole: "¿Me levantás?". Roberto no dudó un segundo. Se agachó, Diego pegó el salto, y se trepó. Le pidió los botines y Diego le respondió: "No puedo, son para mi vieja".

    Y así, Cejas -también- pasó a la eternidad, en la hora más gloriosa del fútbol argentino. Unos 28 años después se reencontraron en el programa "De Zurda", que condujeron Diego y Víctor Hugo en Telesur. El abrazo que se dieron emocionó a todos y todas en el estudio. Un cierre de relato inmejorable.

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