Relatores

Kanté, el rey que no tenía nada y conquistó la Champions


29 de mayo de 2021

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por Roberto Parrottino

La historia de la gran figura en la última final de Liga de Campeones de Europa que consagró campeón a Chelsea

N'Golo Kanté tiene siete años y, mientras Francia festeja en las calles el Mundial 1998, junta basura en los suburbios de París. El chico lleva el nombre del rey Ngolo Diarra, que pasó de esclavo liberado a conquistar a finales del siglo XVIII el Imperio Bambara, en la región conocida hoy como Mali. Cuando cumple once años, su padre, uno de los miles de inmigrantes invisibilizados en el barrio Rueil-Malmaison, muere: N'Golo Kanté madura de golpe y, después de que fuera rechazado en las inferiores de Rennes, Lorient, Amiens y Sochaux por su baja estatura, hace un curso de contabilidad. Tiene 19 años, ocho hermanos y su madre trabaja limpiando casas. Quizá, se dice, ya es demasiado grande para el fútbol. Juega con la Reserva del Boulogne en la sexta división de Francia.

En la final de la Champions League 2020/2021, a los 30 años, N'Golo Kanté fue elegido el mejor jugador después de que su equipo, el Chelsea, le ganara 1-0 a Manchester City. Después de que se comiera la cancha del estadio do Dragão de Portugal. Después de que fuera también elegido el mejor futbolista en las semifinales de ida y de vuelta ante Real Madrid. Después de que robara pelotas, creara con el pase corto y llegara al área rival. Después de no protestar en las faltas. Después de ser Kanté.

No fue el mejor de la final -solo- por correr, correr y correr, porque diera la sensación, cual Droopy, de que había tres Kanté de 1,68 m en la cancha. Sus compañeros no lo levantaron en andas porque recorrió 12 kilómetros y robó diez pelotas sin hacer falta, sobre todo en los tramos claves de presión del City. Tampoco porque los hinchas del Leicester, con el que ganó la Premier League 2015/2016, recordaran una frase con humor inglés: “El 70% del planeta está cubierto por agua. El resto, por Kanté”. Menos que menos por entrar en la lista de los futbolistas que ganaron la Champions y el Mundial. Kanté le aportó inteligencia, paciencia y ritmo al Chelsea campeón. “Kanté, como bandera de generosidad, engaña -dice el periodista Fabián Godoy, fino analista del juego-. Su despliegue tiene un sentido global. No va a lugares sin creer que sea útil y tampoco desordena al resto. Kanté corrige con la rigurosidad de un restaurador de arte”.

En la edición pasada de la Champions, Thiago Alcántara había sido la figura en la final que el Bayern Munich le ganó al PSG. Ahora fue Kanté, acompañado de cerca en la mitad de la cancha por Jorginho, un tándem armado por el entrenador italiano Maurizio Sarri, aprovechado por Thomas Tuchel. Chelsea pagó 38 millones de euros al Leicester por Kanté en 2015. Según reveló Football Leaks, la filtración de documentos más grande en la historia del deporte, Chelsea le ofreció recibir el dinero por sus derechos de imagen en un paraíso fiscal, evitar pagar los impuestos. “Quiero un salario normal”, le respondió Kanté en un correo electrónico.

“Está solo, pero está acompañado. Está pero no está. No necesita estar escribiendo todo el tiempo para hacerse presente. Todos sus amigos saben que él siempre está. En lo invisible. En lo que nadie después recuerda, pero él es un especialista en estar”, escribió el periodista Javier Lanza en Enganche, después de ver el 2-0 de Francia a Uruguay por los cuartos de final de Rusia 2018. Después de ver, en verdad, a Kanté. “Y eso, en tiempos de compromisos efímeros y endebles ante el bien grupal, se valora más. Kanté es en Francia ese amigo invisible pero omnipresente que todos queremos tener. Es ese amigo que todos tenemos, ese que le envidiamos a un amigo, ese que dignifica y que nos hace mejores sin siquiera notarlo. Esa es su mejor virtud”. Días antes de Rusia 2018, Niama, su hermano mayor, murió repentinamente de un paro cardíaco. N'Golo se repuso. Jugó todos los partidos del Mundial. Fue un pilar en el campeón del mundo. Los hinchas le dedicaron una canción: “N'Golo Kanté, lalalalalala/ N'Golo Kanté, lalalalalala/ Es pequeño/ Es amable/ Detuvo a Lionel Messi/ Pero sabemos que es un impostor/ N'Golo Kanté”.

En 2012, cuando el Chelsea ganó su primera Champions con el marfileño Didier Drogba como estrella, Kanté tenía 21 años y había debutado como profesional con el Boulogne en la segunda división de Francia. Ahora, en la entrega de la Champions, durante los festejos, Kanté apareció por el fondo, como evitando las fotos, y tocó casi con vergüenza el trofeo. De pocas palabras, un tanto tímido aunque siempre con una sonrisa en la boca, sencillo y solidario, Kanté juega como un rey pero vive con humildad, sin ostentaciones materiales. “El mundo profesional hace soñar a muchos jóvenes, como yo cuando escuché la historia de Drogba, que pasó de amateur a profesional -dijo una vez Kanté-. Pero yo no soy una superestrella. Soy el mismo de siempre: alguien que juega al fútbol”.

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