Relatores

  • La esférica danza y sus lados B


    03 de septiembre de 2021

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    por Gustavo Grazioli

    Futbolistas en contacto directo con el dolor. De la tragedia a la invención de un mañana. Así lo retrata el último libro de Juan Manuel Herbella.

    El 10 de febrero de 2016, Huracán festejó la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores. El equipo de Parque Patricios se fue hasta Venezuela para disputar el partido contra Caracas y luego de la conquista agónica (perdió 2 – 1, pero por diferencia de gol pasó el Globo), el vestuario se tiñó de alegría. Los dirigidos, en aquel momento, por Eduardo Domínguez no concebían otro estado, más que el de disfrute. Al otro día, el plantel se subió a un micro para dirigirse rumbo al aeropuerto de Maiquetía y emprender la vuelta a casa. Durante el viaje el clima era de éxtasis y distensión, hasta que en un abrir y cerrar de ojos todo cambió. El chofer perdió el control del colectivo porque se quedó sin frenos y la delegación quemera se vio envuelta en un escenario de terror. Las risas se apagaron y avivó la desesperación. 

    El micro terminó volcado en una rampa de emergencia de la autopista Caracas-La Guaira. El resultado del accidente dejó con graves heridas a Patricio Toranzo, Diego Mendoza y el Profe Santella. Pero el que se la vio más negra fue el Pato. Al volante le amputaron de forma parcial cuatro falanges de su pie izquierdo. “¡Por favor, no me cortes el pie! Lo único que te pido: ¡por favor, no me cortes el pie! Decímelo ahora. No quiero despertarme sin el pie. Quiero seguir jugando al fútbol”, rogó el volante a Fernando Locaso, médico del plantel, antes de entrar a quirófano. “Yo nací con los diez dedos del pie y hoy tengo seis. Del izquierdo solo me quedó el más importante y la mitad del más chiquito. No es por dar lástima porque es un tema que ya lo pasé y me hice resiliente a la adversidad”, supo declarar años más tarde.

    Esta historia de Toranzo está retratada con precisión en el libro que acaba de editar Juan Manuel Herbella. El ex futbolista y doctor, se nutrió de elementos de la crónica, de un buen caudal de reporteo (más de cien entrevistas) y de aquella suplica del Pato antes de la operación, para dar a luz No me corten el pie. Historias médicas de superación y dolor de futbolistas (Planeta, 2021). Son once historias que buscan exponer situaciones complejas de jugadores que supieron salir adelante y refleja esa idea de la enfermedad como camino. Eso sí, hay un paréntesis especial para el caso de Mirko Saric. En el año 2000, el mediocampista central de San Lorenzo, con tan solo 21 años, decidió quitarse la vida y conmovió al mundo del fútbol.

     “Hay gente que quiso recordarlo, otros que no. Fue complejo. Para el siguiente libro, si hay una segunda versión, creo que van a tener más claro hacia dónde va el tema. Me junté con la madre, con la hermana y el hermano y empecé a recuperar. La verdad que cada hilo que fui tirando de la historia de Mirko, me llevó a caminos nuevos”, dice Herbella del otro lado del zoom. Los miedos, angustias y ansiedades, no eran tema de agenda en ese momento, hoy quizás está más hablado. Saric fue el punto de partida y encendió una alarma: los futbolistas también sufren. Huevo Toresani y el Morro García, asienten. 

    “Me planteé que tenía que ser un libro solidario, de autosuperación y que sirva de ayuda”, cuenta Herbella. “Se sostiene de cuatro pilares. El primero es que son historias médicas, el segundo es que son crónicas deportivas al estilo Andrés Burgo con El partido, el tercero es que es un libro solidario, porque todo lo que se obtenga de las regalías de la venta va para la Fundación Flexer — organización sin fines de lucro, cuya misión es mejorar la calidad de vida del niño enfermo de cáncer — y por último, busca eso de la autosuperación. Después de leer el libro, si estás lesionado o lastimado, te vas a sentir mejor o por lo menos con expectativa”.

    El ex defensor, que supo vestir las camisetas de Velez, Chicago, Quilmes y Godoy Cruz, entre otras, reconstruyó de manera coral, ayudado por las voces de protagonistas, allegados y compañeros de equipo, historias de más o menos alcance, que con el paso de los años fueron perdiendo el rastro. En los diferentes capítulos hay lugar para la fractura de cráneo de Gustavo Campagnuolo, la odisea de Fernando Gago con su tendón de Aquiles, el universo de los Galletti, hueso y huesito. El hijo, Luciano, recibió el trasplante de riñón de su padre, Rubén. El cáncer de testículo que sorteó Jonás “El galgo” Gutiérrez y el destrato que sufrió de parte del Newcastle,  su equipo de aquel momento. O la osteocondritis que tuvo a maltraer a Sebastián Battaglia, el jugador más ganador de Boca.

    “Tengo historias arrancadas que quedaron por la mitad. Por ejemplo, la historia de Garrafa (Sánchez), que quedó ahí porque era difícil contactar con la familia. Y tampoco quería tener más de una historia que terminara mal, por lo tanto preferí dejar solo la de Mirko. Después está la de Bati (Batistuta). En su momento, no solo me junté con él sino con el médico, pero la dejé afuera porque su historia todos los días suma cosas nuevas. Ya había dejado de jugar, tuvo la artrodesis y hace unos años se puso la prótesis en el tobillo”, explica Herbella y concluye: “Me pareció que estás historias que forman parte del libro se completaban”.

    Además de este último trabajo, Herbella publicó Futboloscopia, El último pase y Entre ciborgs, fumados y locos. Durante sus años como futbolista se recibió de médico,  realizó el curso de entrenador y estudió periodismo deportivo. Sus padres antes de largarse por completo a la aventura del fútbol, le marcaron la cancha: “Está bien, andá a un club a jugar al fútbol, pero elegí qué querés estudiar, porque no todos llegan”.  “Cuando mis viejos me dijeron eso de muy chico, yo decía que si no era futbolista profesional, iba a ser médico de un plantel de fútbol y así fue. Fui futbolista, después fui médico y dirigí el departamento médico de un plantel”, dice. “Creo que ahora estoy en el momento que más disfruto de mi vínculo con el fútbol. Por un lado estoy en Huracán, dando una mano en las inferiores, coordinando la parte médica, y por otro estoy en ESPN con los comentarios de los partidos”, cierra el doctor.
     

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